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Historias de petiseros

Un trabajo lleno de pasión


Pedrito Chavanne tiene 11 años. Seguramente será jugador de polo. Lo lleva en la sangre y a su edad ya muestra mucha habilidad. Pero hoy es petisero del equipo Amanara.

Vanesa Soria también viene de una familia de polo. Un día su vida cambió cuando comenzó a trabajar como petisera de Rommy Gianni. Ahora sigue trabajando mientras vive en Agramont, Francia, y sueña con ser árbitro de polo.


Foto: Guadalupe Aizaga @lupeaizaga


Marcos Eusebio Torres nació en Curuzú Cuatiá, Corrientes. Nadie lo conoce por su nombre: es Chirola, para todos. Tiene 46 años y lleva 37 en el polo. Comenzó en Indios y ahora lleva muchos años recorriendo el mundo, especialmente, Europa, como petisero.


“Me gusta ser petisero, voy a seguir. Me gusta jugar al polo también. Me gusta jugar de 2 o de 1”, dice Pedro. 
Tengo un proyecto para el próximo año: quiero empezar a arbitrar partidos de mujeres. El polo femenino me encanta. A veces me gusta más que jugar, lo siento más. Es lindo poner las reglas. Hay una Asociación de Árbitros Españoles así que voy a intentar estar ahí”, comenta Vanesa.
Tengo dos sueños: hacer una Asociación de Petiseros y jugar la Copa Petiseros en Palermo”, comenta Marcos.

Historias de Petiseros. Historias de trabajadores y sus sueños.


“El caballo es el que te ayuda día a día aunque estés lejos de los afectos”


“Toda mi familia es del polo: mis hermanos, mis sobrinos, mis padres y yo, la única mujer. Estuve dando vueltas por Europa y un día me encontré con Rommy Gianni, que es de Montecarlo Polo Team. Fue un orgullo cuidar 5 años para él. Hicimos un polo muy lindo, como patrón y yo de petisera. Fuimos como una familia. Esto es muy fuerte, trabajar con los caballos, dedicarle tiempo todos los días, es algo muy lindo”.


La que habla es Vanesa Soria. No hace falta decir que lleva si trabajo en la sangre. “La alarma suena 7AM. Antes del mate, les doy de comer a los caballos, los entreno, los saco a las pistas. Aunque no tengas alarma, sabés que te están esperando los caballos y es muy fuerte. El fin de semana son partidos de patrones que vienen, y hay que atenderlos bien, de la mejor manera para que se vayan contentos. Esto te tiene que gustar muchísimo, porque es un placer hacer este trabajo. Prácticamente es un hobby”, dice.


Foto: Guadalupe Aizaga @lupeaizaga


Afirma que lo que más le gusta es montar, y que siempre se siente acompañada. “Nunca estás sola, por más que estés sola en Europa y recorras el mundo sin familia y lejos de todos. Pero el caballo es el que te ayuda día a día aunque estés lejos de los afectos. Uno hace muchos amigos, esto es realmente impresionante, porque conocemos gente y lugares bellísimos. Vivo fascinada”.


¿Qué es el polo en tu vida?El polo en mi vida es todo. Toda la familia está en esto. Vamos a seguirlo por la vida entera”.


“La familia de los caballos es lo mío”


Foto: Guadalupe Aizaga @lupeaizaga


“Todos los días hay que hacer el mismo trabajo. Empecé en el Club Indios y desde los 12 años que vengo trabajando en el tema de petiseros. Lo primero es darle de comer a los caballos y ver que estén bien. Mientras comen tranquilos me tomo unos mates”.


El que habla es Marcos Eusebio Torres. Tiene 46 años y lleva 37 vinculado con el polo. “Mis comienzos fueron con Norberto Fernández Moreno. Después tuve la suerte de estar con Tito Lescano”, dice sobre el histórico petisero. “Me invitó un amigo a Buenos Aires y no la pensé dos veces. Fui a San Miguel y empecé en este mundo”, agrega.

Para Marcos, el polo es todo. “Es como una familia más. A veces uno quiere vacaciones pero se extrañan a los caballos porque te acostumbrás. La familia de los caballos es lo mío”, afirma.

Tiene sueños importantes por delante. Uno es hacer una Asociación de Petiseros. El otro es jugar la Copa Petiseros en Palermo. “En Sotogrande, en España, tengo la suerte de organizar la Copa Petiseros, en memoria a Antonio Maciel, y este año hicimos 6 equipos y salió todo bien”, termina. 


“Voy a seguir como petisero, pero me gusta jugar al polo también”.


Pedro Chavanne tiene apenas 11 años. Es Pedrito, para todos. “Empecé como petisero un día en Saint Tropez. Mi hermano venía siendo el piloto de Nicky Sen y jugó su primer partido. Entonces yo calenté los caballos y empecé a trabajar”.


Foto: Guadalupe Aizaga @lupeaizaga


Dice que no recuerda cómo aprendió a subir al caballo. “No sé, solo”, responde con lógica de quien conoce los caballos desde sus primeros días de vida. “Del polo me gusta todo”, afirma, y después cuenta las claves de su nueva ocupación: “Tengo que estar atento a cuándo cambian de caballos. Me quedó en la cabecera con el caballo de espera y Nicky viene a cambiar. Preparo un taco, el caballo y el agua”.


Perteneciente a dos familias muy vinculadas con el polo (tanto la paterna y como la materna), seguramente será jugador. “Me gusta, voy a seguir como petisero. Pero me gusta jugar al polo también. Me gusta jugar de 2 o de 1”, expresa. 

¿Ídolos del polo?Me gustan mucho Cambiaso y los Castagnola”, cierra Pedrito.